“La vía tiene algo de mágico, mezcla de desafío y curiosidad, que una vez que te atrapa ya nunca te abandona”

sábado, 19 de julio de 2014

Lazzarino (FCS)

Lazzarino, un pueblo que no fue…


Foto colección Gustavo Timo
Giovanni Battista Felice (Félix) Lazzarino fue un inmigrante italiano que llegó a la Argentina en 1879. Dedicado a la actividad agropecuaria, adquirió tierras en el partido de Azul, provincia de Buenos Aires (Estancia “La Nueva”,1897) y en el sur de la provincia de Santa Fe, donde en octubre de 1900 fundó junto a su esposa, María Timo, una colonia agrícola que llevaría su nombre.
El nuevo poblado se estableció a menos de 3 km de la estación Amenábar, de la vía férrea Venado Tuerto-Rufino, habilitada por el Ferrocarril Gran Sud de Santa Fe y Córdoba (de aquí en adelante FCGSSFyC) a fines de 1898. Dos años más tarde, en fecha casi simultánea con la creación de la colonia, el ramal pasó a propiedad del Ferrocarril Buenos Aires y Rosario (de aquí en más FCBAyR), cuando esta empresa adquirió el FCGSSFyC.
Estación Amenábar
Para Félix Lazzarino, la conexión ferroviaria con la línea Venado Tuerto-Rufino era esencial para el progreso de la colonia. En consecuencia, gestionó ante las autoridades del FCBAyR la construcción de una vía a la nueva población, conjuntamente con la instalación de una estación.
El FCBAyR no atendió su pedido. Tampoco lo hizo posteriormente el Ferrocarril Central Argentino (de aquí en adelante FCCA), dueño de la vía desde el año 1902, al fusionar sus líneas con el FCBAyR.
Lazzarino, sin embargo, nunca se resignó y durante tres décadas bregó incansablemente para que el FCCA construya la vía al poblado. Prueba de esa perseverancia es la carta que envió al presidente del directorio local del FCCA en mayo de 1928, donde reiteraba una vez más su solicitud, destacando que el acceso ferroviario beneficiaría a la zona donde se asentaba la colonia y al propio ferrocarril:


La iniciativa no está solo llamada a beneficiar una extensa zona eminentemente agrícola y de porvenir brillante sino también a fomentar el tráfico de cereales dadas las condiciones fecundas de la tierra y la excelencia de las aguas únicas en la región.(1)


Don Félix Lazzarino
(Foto, Facebook "Lazzarino, Mi Pueblo")
En esos casi treinta años transcurridos desde su fundación, la colonia había progresado a pesar de no encontrarse situada a la vera de una vía férrea, por lo que insistir con la construcción de una estación ya no se justificaba.(2) Félix Lazzarino, sin embargo, estaba convencido que ello seguía siendo, como a principios de siglo, una “prioridad absoluta”. 
A fin de hacer más atractiva su petición y despertar el interés del FCCA, Lazzarino ofreció ceder a la compañía ferroviaria, a perpetuidad, y por escritura pública, los terrenos necesarios de su propiedad para construir la estación y la vía, y se comprometió a pagar el 50% del costo de la mano de obra que demandaran los trabajos. Además, en el caso de que el gasto de sueldos del personal de la estación a construirse no estuviera compensado en los primeros tiempos por las entradas, Lazzarino se encargaría de abonar la diferencia mensual “hasta tanto subsista dicho estado de cosas”(3).
Esta gestión, finalmente, tampoco prosperó, y la vía a Lazzarino nunca se construyó.
El nombre Lazzarino, empero, sí ingresó a la nomenclatura de las estaciones ferroviarias. En un paraje desolado del partido bonaerense de Azul, a unos 400 km al sur de la colonia Lazzarino, otro ferrocarril de capital inglés, el Ferrocarril del Sud (de aquí en adelante FCS), instalaría una estación cuyo nombre recordaría a Don Félix Lazzarino, inmigrante, agricultor y colonizador italiano.


El FCS y la Estación del Km 21,400

Estación Lazzarino
Entre 1929 y 1930 el FCS construyó la sección Azul-Chillar del ramal a Coronel Dorrego. La primera estación se estableció en el km 21,400, en tierras que pertenecían a Juan Arbucó y a Félix Lazzarino.(4)  Originariamente se proyectó ubicarla entre los km 19 y 20, pero se desistió de ello debido al bajo nivel del terreno en ese sitio.
Donados los terrenos necesarios para construir la estación, Lazzarino proyectó levantar un pueblo en el lugar, animado del mismo espíritu progresista que lo había llevado a fundar la colonia homónima en el sur de Santa Fe. Para ello destinó 40 hectáreas, que hizo amojonar y dividir en manzanas. A su alrededor dividió el campo en 15 chacras, cuyas dimensiones variaban entre 8 y 15 hectáreas.
Placa con el año de construcción
El trazado del futuro pueblo se llevó adelante al tiempo que el FCS tendía la vía a Chillar. En julio de 1929 Fernando Guerrico, representante del FCS, al informar a Manuel Castello, Director General de Ferrocarriles, sobre la ubicación de las estaciones intermedias de la sección en construcción, hacía referencia al fraccionamiento de las tierras adyacentes a la estación del km 21,400.


En cuanto a los caminos de acceso a esta estación, debo hacer presente que con la subdivisión del campo en el lado Sud de la misma, que está efectuando su propietario, la estación tendrá acceso directo desde los caminos generales a Chillar. (5)


Lazzarino diseñó una plaza en el centro de las tierras destinadas al poblado e hizo construir un horno de ladrillos para empezar a levantar los edificios. Así surgieron por su iniciativa, frente a la estación, la escuela y el almacén de ramos generales, que se inauguró aproximadamente en 1934.


El edificio del almacén, constaba de un amplio y alto salón, con amplias vidrieras, piso de machimbre, sótano, un garaje grande como para guardar un camión y a continuación un depósito. También tenía tres habitaciones, baño y cocina. (6).

Las chacras comenzaron a poblarse con familias de chacareros, cada una con su casa de ladrillos. Las autoridades de la provincia de Buenos Aires denominaron al naciente pueblo Lazzarino, en honor a su fundador.



El Nombre de la Estación

La estación del Km. 21,400
La estación llevó originariamente el nombre de su ubicación en la progresiva kilométrica desde Azul, es decir Km 21,400, el que conservó hasta después de la inauguración de la línea en junio de 1930. Ningún accidente geográfico o hecho histórico daba nombre al sitio donde se asentaba la estación. El único accidente geográfico más cercano era el arroyo La Corina, que atravesaba la línea a la altura del km 25. Ningún otro nombre individualizaba la zona.

Una temprana solicitud (22 de agosto de 1929) del señor Braulio Bilbao, en representación de vecinos de la zona, para denominar a la estación Juan Arbucó, fue desestimada por carecer el nombre propuesto de “mérito que justifique su recordación”.(7) 
La elección del nombre definitivo recayó en el otro donante de las tierras para la estación, Félix Lazzarino, por decreto del PEN del 21 de noviembre de 1930. A partir de allí brindó servicios de pasajeros, cargas, encomiendas, hacienda y telégrafo.

El Fin de un Proyecto


A pesar del impulso inicial que le dio Félix Lazzarino, el poblado nunca terminó de constituirse. Siete años después de su fundación, La Guía Comercial del FCS lo describía como un pueblo que aún estaba en formación

Estación Lazzarino. Partido de Azul. Cuartel 5. Pueblo en formación, estando éste delineado y loteado frente a la misma estación; no hay servicio de autos o coches, ni donde hospedarse. El pueblo rodea la estación y hállase en un llano; las pocas edificaciones existentes son de material. (8)

La misma publicación señalaba que Lazzarino contaba en 1936 con 2 almacenes de campaña, de ramos generales, 1 herrería y 1 escuela provincial hasta 3er. grado, con 30 alumnos, y 1 destacamento policial a cargo de un agente.
Algunos años más tarde fallece Félix Lazzarino, y con él también muere su proyecto, ya que sus descendientes no tuvieron interés alguno en continuar la obra que él había iniciado.

Vino su hijo, puso gente en la estancia y nada quiso saber de construir el pueblo, nada le interesaba, él era médico. Así que muchos se empezaron a ir. (9)

Viviendas ferroviarias, testigos de la soledad de Lazzarino
Hacia mediados de la década de 1940, Lazzarino contaba tan sólo con 100 habitantes. De los 50 chacareros que tenía en 1936, diez años después sólo quedaban 20. La escuela había cerrado sus puertas, al igual que uno de los almacenes de ramos generales, quedando hacia 1947 sólo el de Ignacio Álvarez. En la estación se prestaba el servicio de correo, mediante el funcionamiento de una estafeta postal (la Guía Comercial del año ’47 menciona al Jefe de estación José Albistur a cargo de la misma).
Los sucesores de Lazzarino vendieron el campo, la estancia “La Nueva”, y si aquellos se habían mostrado indiferentes a la suerte del pueblo, su nuevo dueño, Mauricio Arrastúa, le fue decididamente hostil, y al poco tiempo mandó a derribar todos sus edificios y las casas que se levantaban en las chacras.

[…] el campo de Lazzarino se vende y lo compra Mauricio Arrastúa. Entonces agarra y ocupa gente y manda a voltear todas las casas de las chacras, el almacén y la escuela y le metió alambre de siete hilos toda la vuelta. Dejó todo campo, deshizo todo lo que estaba construido, un desastre. (10).

La obra de Félix Lazzarino, el pueblo que él proyectó, desapareció sin dejar rastros. Los chacareros se fueron y nunca volvieron y donde hubo una vez casas y loteos crecieron los cultivos. Sólo quedó en pie la estación, pero ésta dejó de prestar servicios en 1961, cuando se clausuró el ramal ferroviario a Chillar. El desvío a Fanazul (Fábrica Naval de Explosivos Azul), que se desprendía de la vía principal después de trasponer el paso a nivel del camino de circunvalación de la estación, continuó en actividad hasta comienzos de la década de 1990, pero el paso de los esporádicos trenes de carga no alteró ni por un momento la quietud que ya se había instalado en el lugar.
La nueva escuela y su edificio abandonado
En la actualidad, Lazzarino es tan sólo la estación, convertida en vivienda, las casas para los empleados ferroviarios y el edificio ruinoso de la escuela nueva, que se abandonó hace algunos años. Así, el lugar volvió a ser prácticamente el mismo paraje desolado que Félix Lazzarino había encontrado a finales del siglo XIX, un punto perdido en la inmensidad de la llanura bonaerense. 
Casi todo allí es soledad... 
La soledad después del tren...


DATOS GENERALES
Cota de Riel
93,82 metros sobre el nivel del mar
Galpones
Cargas generales
128 m² (propios de la empresa)
Cereales
1.088 m² (de particulares)
Cantidad de Bretes
1
Corrales
1.196 m²
Estanques
227 m³
Cantidad de Bebederos
1
Longitud de Vías
Segunda
941 metros
Auxiliares
1.663 metros
Número de Rampas
de Costado
1
De Punta
1















Referencias

(1) LAZZARINO DE LORENZO, ANTONINO. “Come nasce un "pueblo": storia di   Lazzarino”, s/f. 
(2) El gobierno provincial le había otorgado el rango de pueblo en 1902, dos años después de su fundación. La vecina localidad de Amenábar había pasado a depender administrativamente de Lazzarino.        
(3) LAZZARINO DE LORENZO, ANTONINO. “Come nasce un "pueblo": storia di Lazzarino”, s/f.
(4) Juan Arbucó era dueño de la estancia “Monte Alegre”. Guía Comercial del Ferrocarril del Sud Nº5, 1936, p.298.
(5) Carta de Fernando Guerrico a Manuel Castello. Buenos Aires, 5 de julio de 1929. MOP de la Nación. Expediente 010001-S-1929, f. 18. (El destacado en cursiva es nuestro)
(6) Testimonio de Ignacio Aníbal Álvarez, antiguo poblador de Lazzarino. Azul, 22 de marzo de 2011. 
(7) Junta asesora para la nomenclatura de las estaciones ferroviarias. MOP de la Nación. 30 de octubre de 1930. Expediente 28399-F-1930.
(8) Guía Comercial del Ferrocarril del Sud Nº5, 1936, pág. 298. 
(9) Testimonio de Ignacio Aníbal Álvarez... Azul, 22 de marzo de 2011. Se refiere a Pascual, uno de los 12 hijos del matrimonio de Félix Lazzarino con María Timo. 
(10) Testimonio de Ignacio Aníbal Álvarez... Azul, 22 de marzo de 2011. 

Estación Lazzarino desde el lado andén
El largo andén de la estación
El edificio, un gigante de 1929
Galería destinada a otros usos
La estación con vista hacia Arroyo de los Huesos
Cartel y viviendas del personal ferroviario
Estación Lazzarino, vista hacia Azul
Imágenes del Pueblo de Lazzarino, Provincia de Santa Fé... comienzo de la historia
(Gentileza "Facebook Lazzarino, Mi Pueblo"

Agradecimientos

+ Claudio Marcos - http://www.eltedines.com.ar/

+ Facebook "Lazzarino, Mi Pueblo".-







domingo, 29 de junio de 2014

De la Canal (FCS)

Estación De la Canal
En nuestra recorrida por las estaciones y pueblos que se ubican sobre la línea férrea Las Flores-Tandil, y en un imaginario viaje en tren veríamos como la vía dejaba atrás la estación Egaña recorriendo una recta de más de 12 km donde el panorama pampeano solo se veía alterado por el cruce del Arroyo El Rabón. Al llegar al puente sobre el Arroyo Langueyú, los rieles realizan una suave “S” hacia la  izquierda hasta llegar, 18,4 km mediante, a nuestro lugar de encuentro: De la Canal, última estación intermedia del ramal. 
Carta Topográfica IGM
Ya estamos en el Partido de Tandil, a 22 km de la ciudad cabecera homónima y a 309 km de Plaza Constitución (Buenos Aires). El terreno va subiendo lentamente hacia el sur, hacia las sierras de Tandil, que se divisan en el horizonte. 

De la Canal es una pequeña comunidad que se agolpa sobre la calle de circunvalación de la estación, llamada Avenida El Trabajador Rural. El pueblo posee 8 casas, una sala de primeros auxilios (construida en 1979), una capilla, un antiguo almacén de ramos generales y la institución educativa que nuclea el Jardín de Infantes Nº 921, la Escuela Primaria Nº15 y la Escuela Secundaria Nº 16.
Vista del edificio principal, una reliquia de 1891

La estación se construyó en tierras que pertenecían a Victorino de la Canal, hacendado de la zona, y se habilitó para pasajeros, encomiendas, cargas y hacienda en agosto de 1891, cuando se inauguró el ramal. 

Alrededor de la estación comenzó a formarse el pueblo, sin ningún tipo de planificación. Así surgieron la escuela Nº15, en 1899, una herrería, una peluquería y dos panaderías. La estafeta postal se ubicó, en distintos momentos, en los comercios de Suárez Hnos., Macaya Hnos. y Cía. y Lasarte Hnos. De la Canal también contó con una institución social, el “Club Girado”, que tuvo un salón social y un equipo de fútbol, el “Sport Club Girado”.

El viajero que llegaba en tren y descendía en la estación, podía hospedarse en la pensión de Antonio Navas. En la década del ´40 llegó el servicio de colectivo, que brindaba la empresa “La Paz”. Este transporte conectaba las ciudades de Tandil y Rauch, pasando por De La Canal y Egaña.
Galpón de cargas 
La firma Macaya Hnos. y Cía. también contó con un desvío ferroviario para servicio de su depósito de cereales. Este desvío particular fue construido en abril de 1924 por el FCS para Elissondo Hnos. La vía arrancaba del desvío del galpón de carga de la estación, corría en línea recta en dirección sur, cruzaba la calle de circunvalación y se internaba en el terreno de propiedad de Elissondo Hnos., donde terminaba en un paragolpe de rieles, después de recorrer 237 metros. En su construcción se emplearon rieles de 34,72 kg por metro lineal, asentados sobre durmientes de hierro fundido.

La electrificación rural llegó a De la Canal en 1972, de la mano de la empresa CRETAL (en 1982 se inauguró la línea hasta la estación del ferrocarril). El teléfono público llegó unos años después, en 1979, aunque se lo venía gestionando desde 1952. 

Almacén Lasarte Hnos.
A lo largo de más de cien años de existencia, muchas cosas han cambiado en De la Canal. El pueblo experimentó el proceso de emigración que sufrieron los campos de la zona. Algunos comercios han cerrado sus puertas para siempre. Las ruinas silenciosas de la panadería “De la Canal” se alzan aún a la vera de la calle principal, a pocos metros de cruzar el paso a nivel norte. Allí también emerge de entre la densa vegetación los restos de una casa auxiliar del ferrocarril, con su techo parcialmente derruido. Otras cosas, por el contrario, siguen funcionando, como la escuela Nº15 y  el almacén de ramos generales de Lasarte Hnos. 
  
El Club Girado ya no existe, pero hoy De la Canal posee el Club Defensores, con instalaciones sociales y una cancha donde se disputan los partidos del campeonato de fútbol agrario.
Vista del acceso a la estación: hoy plaza del pueblo
La amplia calle principal nos deposita frente a la estación, donde está la plaza del pueblo. Ya es pasada la hora del mediodía. El almacén está cerrado. Casi no vemos personas en la calle. Desde el sector de vivienda de la estación nos recibe el aroma delicioso de una salsa que está a punto. Imaginamos la familia que vive en la estación reunida alrededor de la mesa.
Galería de la estación De la Canal


El edificio de la estación está deteriorado. El piso del andén se hunde, quizás cansado ya de soportar tantos años las columnas del alero. Hay vidrios rotos. La puerta del sector de encomiendas está agujereada. El paso del tiempo y el abandono de los hombres han sido inflexibles con la estación De la Canal. La desaparición de Ferrocarriles Argentinos a comienzos de la década de 1990 ha traído una consecuencia dolorosa e ineludible: el abandono y la destrucción de muchas estaciones. A los operadores de los servicios de carga concesionados no les interesa su suerte: no las necesitan. 

La operatoria ferroviaria ha cambiado. Aquellas estaciones que no son mantenidas por sus pobladores o por los municipios, corren la suerte de ser destruidas. En el corto o mediano plazo, muchas estaciones desaparecerán, acompañando el triste destino de aquellas que ya se han ido. 
De la Canal en 1996
De la Canal en 2008
De la Canal en 2014
¿Qué nos ofrecerá la estación De la Canal la próxima vez que la visitemos? ¿Seguirá su deterioro? ¿O será rescatada del olvido y la negligencia, para darle un nuevo destino, como en el caso de Miranda?


Vista general del predio ferroviario


DATOS GENERALES 
Cota de Riel
134,59 metros sobre el nivel del mar
Galpones
Cargas generales
115 m² (propios de la empresa)
Cereales
 408 m² (propiedad de particulares)
Cantidad de Bretes
1
Corrales
480 m²
Cantidad de Bebederos
1
Estanques
20 m³
Rampas
De costado
1
De punta
Ninguna
Longitud de Vías
Segunda
660 metros
Auxiliares
1.032 metros



Soleada mañana en De la Canal
Sector de Encomiendas
Cartel de la estación, en el horizonte... Tandil
Primavera del 2008
Panadería De la Canal, recuerdos de un pasado mejor
Vías mantenidas, edificios casi abandonados
Por aquí pasó la historia
Casa auxiliar... la imagen del abandono
La galería, mudo testigo de lo que fue, y ya no es
Marco de palancas

La Soledad después del tren....



Bibliografía:

* Ferrocarril del Sud. Guías Comerciales 1920 y 1922.

* FF.CC. Sud, Oeste y Midland. Guías Comerciales 1947 y 1948.

*Suplemento a los Itinerarios de Servicios – Nro. 4 – FCS y Sección BBNO (1 de Marzo de 1947).

* PALAVECINO, VALERIA. "Surgimiento de poblados al sur de la provincia de Buenos Aires. El     ferrocarril y las poblaciones rurales en el partido de Tandil (1880-1955)". En Segundas Jornadas Nacionales de Historia Social (2009: La Falda, Córdoba -Argentina).

* Archivo del Ministerio de Obras Públicas de la Nación. Museo Nacional Ferroviario.

* Instituciones educativas de De la Canal. Información y noticias de la escuela de De la Canal y zona de influencia. http://delacanal.blogspot.com.ar [Consulta: 23 de junio de 2014].



viernes, 23 de mayo de 2014

Egaña - FCS

Llegar desde la ciudad de Rauch hasta el pueblo de Egaña parecía un trámite sencillo de realizar, más aun cuando uno cuenta con toda la “tecnología” que se necesita para recorrer caminos que no conoce: un viejo mapa del Automóvil Club Argentino, remendado y gastado, pero siempre efectivo!!! Si, somos viajeros con mapa y sin GPS, no porque lidiemos con la modernidad, sino porque confiamos en nuestra cartografía que siempre nos permitió llegar a destino. Bastaba con tomar la Ruta Provincial Nro. 30, recorrer 22 de sus kilómetros de asfalto y luego tomar a la derecha el acceso asfaltado al pueblo de Egaña… ¿asfaltado?, bueno es un decir elegante. El camino era algo de asfalto y mucho de pozos y tierra, complicado pero no imposible, el objetivo siempre es demasiado importante como para detenerse en pequeñeces como 15 km muy deteriorados o el estado del tren delantero del auto… Cuanto habrán reclamado, los pobladores del lugar, para que les arreglen el acceso… tanto que finalmente decidieron utilizar algunos de los dos caminos de tierra que corren cercanos a la vía para poder llegar a Rauch, en mucho mejor estado. Estos caminos son muy pintorescos, ya que atraviesan la sección de quintas de Rauch, con sus chacras y arboledas. Además, uno de ellos se topa en un momento con la vía y se pone paralela a ésta por unos cuantos kilómetros, lo que, con un poco de suerte, permite el encuentro fugaz con un tren. Un alto en el camino para la foto y el saludo de rigor al personal de conducción, y seguir al tren con la mirada hasta que se pierde en un horizonte de lejanía, hacia Egaña, De la Canal y las sierras de Tandil. Llegar al pueblo de Egaña es como entrar a un lugar detenido en otra época. Un lugar donde el tiempo parece transcurrir más lento y cordialmente. Un lugar donde tan sólo viven 23 personas. En la década del 40’ prosperaron en la zona los acopiadores de aves, huevos, frutos y cereales. Los almacenes de campaña de Marcelino González y Lamarche Hnos. dedicaban su esfuerzo a satisfacer las necesidades del pueblo. Eran otros tiempos… cuando la actividad agropecuaria necesitaba de muchas manos y frentes sudorosas y cuando el ferrocarril era una presencia cotidiana. 
Para llegar a la estación -construida e inaugurada por el Ferrocarril del Sud (FCS) en agosto de 1891- hay que atravesar solo un par de cuadras con algunas casas bajas desde la que siempre algún vecino mira con sorpresa la llegada de gente que no conoce. Frente al edificio ferroviario llama la atención  la imponente estampa del viejo almacén de Egaña. Su frente arbolado proyecta sombras sobre sus paredes de amarillo apagado, que retienen mucho del pasado del lugar. El tiempo ha dejado huellas implacables en su estructura, pero el complejo está siendo recuperado por Iván Lasarte, un gran anfitrión que desde hace un tiempo está trabajando para que el “Almacén y Bar La Esquina” siga siendo el lugar de reunión de la gente de la zona, con sus viejas estanterías, su cancha de pelota - paleta (el pueblo tiene dos de estas instalaciones deportivas) y sus recuerdos…



Del otro lado de la calle está el Club Deportivo y Social Independiente, de fachada impecable, que todavía se mantiene vigente. 
Recorremos la estación en silencio. Su nombre recuerda a Don Andrés Egaña, donante de las tierras donde fue construida. Actualmente se destina a otros fines: es la unidad sanitaria del pueblo. La galería de la estación luce oscura, sus baldosas apenas retienen un tenue brillo.  Son los últimos destellos de un verano que se va. Emprendemos camino nuevamente. La partida es casi tan silenciosa como la llegada. Sólo nos llegan, de tanto en tanto, los golpes de paletas y el pique de la pelota desde los fondos del almacén. La tarde desciende inexorablemente sobre este rincón del Pago de Chapaleofú.
Almacén "La Esquina", reducto de los pelotaris de la zona de Egaña


Vista de la estación desde el lado calle



DATOS GENERALES
Cota de Riel
113,19 metros sobre el nivel del mar
Galpones
Cargas generales
138 m² (propios de la empresa)
Cereales
 No posee
Cantidad de Bretes
1
Corrales
292 m²
Cantidad de Bebederos
1
Estanques
No posee
Rampas
De costado
1
De punta
Ninguna
Longitud de Vías
Segunda
660 metros
Auxiliares
765 metros

Estación Egaña vista hacia De La Canal

Galpón de cargas generales
Sobre el anden...
Interior del Almacén "La Esquina"
La vieja galería, hoy mantenida por la unidad sanitaria del pueblo
Marco de palancas
Egaña, con vista hacia Rauch
Cartel sobre la pared de la estación